El gobierno ultraderechista avanza con su cruzada negacionista y destruye un símbolo de lucha en la Patagonia
El gobierno de Javier Milei sigue demostrando que su batalla cultural no tiene límites: a solo un día del 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, ordenó la demolición del monumento en homenaje a Osvaldo Bayer en Río Gallegos. La decisión, ejecutada por Vialidad Nacional, no responde a ninguna necesidad estructural ni de infraestructura vial, sino a una clara provocación política. Mientras las rutas argentinas se deterioran por la falta de inversión, el Estado pone su maquinaria al servicio del revisionismo histórico más rancio, atacando la memoria colectiva y borrando los rastros de quienes narraron las luchas del pueblo.
Un ataque deliberado contra la historia popular
El monumento a Osvaldo Bayer había sido inaugurado en 2023, durante la gestión de Alicia Kirchner en Santa Cruz, en el Paseo de la Memoria dentro del Complejo Cultural de Río Gallegos. No se trataba de una simple estatua, sino de un recordatorio de las luchas sociales en la región, especialmente de los trabajadores fusilados en las huelgas patagónicas de 1921, episodio que Bayer inmortalizó en su obra La Patagonia Rebelde.
La demolición no fue casual. Ocurrió en un contexto en el que el gobierno libertario ha demostrado un desprecio sistemático por la memoria histórica y los derechos humanos. La elección de la fecha –un día después del aniversario del golpe genocida de 1976– refuerza la intención simbólica de la medida: es un mensaje de reivindicación de los sectores que siempre han intentado ocultar las masacres cometidas por el Estado.
Así despedazó Vialidad Nacional el monumento a Osvaldo Bayer. Fue inaugurado en 2023 en el Día Nacional de la Memoria en el ingreso a Río Gallegos, Santa Cruz, tierra de la Patagonia Rebelde.
— Belén Manquepi Gómez (@MariaBelenMG) March 25, 2025
Cambien nombres, tiren monumentos, nosotros no olvidamos. #NuncaMas#HuelgasPatagónicas pic.twitter.com/4qRGBgcjf4
Vialidad Nacional, al servicio de la «batalla cultural» de Milei
El rol de Vialidad Nacional en este hecho es sintomático. Mientras las rutas argentinas se caen a pedazos y la falta de mantenimiento provoca accidentes y muertes, el organismo se ocupa de borrar homenajes a figuras incómodas para la derecha. No hay recursos para repavimentar caminos, pero sí para derribar un monumento que recordaba la lucha obrera.
El intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, no tardó en responder y anunció que el monumento será restituido. «Porque somos rebeldes por naturaleza», afirmó en su cuenta de la red social X, denunciando el intento del gobierno nacional de borrar la historia de los santacruceños.
Repudio generalizado y la reacción de los organismos de derechos humanos
Distintos sectores de la sociedad expresaron su rechazo ante la demolición. La Comisión por la Memoria de las Huelgas de 1920-1921 de Río Gallegos repudió la acción y la vinculó con el negacionismo que atraviesa las políticas de Milei. «No es casual que el Gobierno decida derribar su figura justo en esta fecha», remarcaron en un comunicado.
Por su parte, Nadia Astrada, exsecretaria de Derechos Humanos de Santa Cruz y una de las impulsoras de la obra, calificó el hecho como «un atropello a la historia de nuestra tierra». Para Astrada, este ataque es parte de una avanzada general del gobierno contra los derechos humanos, la memoria y la identidad histórica de la Patagonia.
Mientras tanto, sectores libertarios en redes sociales celebraron la demolición. Su principal argumento no fue histórico ni patrimonial, sino una cuestión de lenguaje: se indignaron porque el cartel del monumento incluía la palabra «Bienvenidx», denunciando la supuesta imposición del lenguaje inclusivo. El desconocimiento de la historia de la región queda en evidencia cuando la discusión se reduce a una batalla gramatical mientras se niega el exterminio de obreros fusilados por el Ejército Argentino en 1921.
El negacionismo como política de Estado
Desde su llegada al poder, Javier Milei ha dejado en claro su intención de revisar, minimizar e incluso reivindicar aspectos oscuros de la historia argentina. Su alineamiento con Victoria Villarruel, férrea defensora de la teoría de los dos demonios y apologista de la última dictadura, marca el rumbo de un gobierno que desprecia las luchas populares y busca desmantelar los avances en memoria, verdad y justicia.
El caso del monumento a Osvaldo Bayer es un ejemplo más de este plan sistemático de borrado histórico. No es un hecho aislado, sino parte de una estrategia que incluye la persecución a organismos de derechos humanos, el intento de vaciamiento del Archivo Nacional de la Memoria y la reivindicación de figuras ligadas al terrorismo de Estado.
Resistencia en la Patagonia: la memoria no se borra con topadoras
Pese a los intentos del gobierno por imponer su narrativa reaccionaria, la resistencia continúa. La promesa del intendente de Río Gallegos de reponer el monumento es una muestra de que la memoria no se doblega ante la imposición del poder.
Osvaldo Bayer escribió sobre las injusticias, dio voz a los olvidados y denunció las masacres perpetradas por el Estado. Su obra y su legado no se destruyen con una excavadora ni con decretos. La Patagonia Rebelde sigue viva en la memoria colectiva, y la historia de quienes lucharon por un país más justo seguirá siendo contada, con o sin monumentos de piedra.
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