El descalabro de las reservas: En solo un mes, el Banco Central perdió USD 3.000 millones en reservas brutas

Las reservas netas ya superan en rojo los USD 12.000 millones, peor que con Massa. Mientras Caputo remata activos del Estado, los ahorristas corren a retirar sus dólares y el mercado cuestiona la sostenibilidad del ajuste. La desconfianza se dispara, el dólar se dispara, y el Gobierno insiste en un modelo que solo acelera la fuga. ¿Hasta cuándo podrá sostener esta ficción?

La herencia en rojo: peor que con Massa, pero con menos margen

Las cifras son contundentes, y duelen. Este lunes, el Banco Central volvió a vender USD 143 millones en un intento desesperado por contener una corrida cambiaria que ya parece imparables. Pero lo más grave no es la venta en sí, sino el abismo que se abre bajo los pies de la economía argentina: las reservas netas alcanzaron un rojo histórico de USD -11.978 millones, superando incluso el pico negativo dejado por Sergio Massa (-USD 10.656 millones).

El Gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, se jactaron de heredar un desastre, pero en solo tres meses lograron algo peor: profundizarlo. Las reservas brutas, por su parte, se desplomaron más de USD 700 millones en un solo día, golpeadas no solo por la fuga de capitales, sino también por el pago de compromisos externos como el Club de París. Así, el colchón de divisas se redujo a USD 25.052 millones, apenas un respiro por encima de los USD 21.451 millones de diciembre, pero con una velocidad de quema que asusta: en marzo, el Central perdió USD 2.943 millones, el peor dato mensual desde 2023.

La gran paradoja: ¿De dónde salen los dólares que vende el BCRA?

Aquí surge la pregunta incómoda, la que el oficialismo evade con eufemismos: si las reservas netas son negativas, ¿con qué dólares está operando el Central? La respuesta, aunque el Gobierno no la admita, es tan frágil como peligrosa: los está tomando de los encajes bancarios, es decir, de los depósitos en dólares de los ahorristas.

Este lunes, los bancos privados le solicitaron al Central USD 70 millones en billetes físicos, un síntoma claro de que la gente está retirando sus dólares por ventanilla, anticipándose a un posible corralito o a una devaluación más abrupta. Martín Epstein, analista del CEPA, lo explica sin rodeos: «Las reservas brutas incluyen dólares que no son del Central, como los depósitos de los ahorristas en bancos privados. No son reservas propias, pero el Gobierno las trata como si lo fueran».

Es decir, el esquema de Milei y Caputo depende de que la gente no reclame sus dólares. Pero la desconfianza ya se instaló, y cada vez más argentinos prefieren tener los billetes bajo el colchón antes que en un sistema financiero que huele a riesgo.

Caputo, entre el remate de activos y la ilusión del «ajuste ordenado»

Frente al desastre, la estrategia del ministro Caputo parece sacada de un manual de emergencia: rematar activos del Estado para conseguir dólares. Desde paquetes accionarios de empresas públicas hasta fondos fiduciarios de ANSES, el Gobierno está dispuesto a vender lo que sea con tal de mantener la ficción de un tipo de cambio «estable». Pero ni siquiera eso alcanza.

El dólar oficial, pese a la sangría de reservas, trepó a $1.325 este lunes, y el mercado no cree que el Central pueda sostener el ritmo. Epstein lo resume con crudeza: «La demanda de importadores supera con creces la liquidación de exportadores, y encima la gente retira sus depósitos. Es una tormenta perfecta».

El ajuste que no ajusta: inflación, recesión y más fuga

Milei prometió «limpiar el desorden» heredado, pero su receta se parece más a un incendio controlado que se salió de control. La inflación no cede, la recesión golpea con fuerza, y ahora las reservas se derriten. El Gobierno insiste en que todo es culpa del kirchnerismo, pero ya no puede esconder que su propio plan agrava la crisis.

El dato más revelador es que, en solo tres meses, las reservas netas empeoraron más de USD 1.300 millones respecto al legado de Massa. ¿Dónde está la eficiencia proclamada? ¿Dónde está el «ordenamiento» prometido? Lo único que crece a velocidad récord es el rojo en las cuentas públicas, mientras el dólar paralelo acecha y los ahorristas votan con los pies.

Un modelo insostenible, con el tiempo en contra

El Gobierno de Milei enfrenta un dilema brutal: si sigue vendiendo reservas, se quedará sin margen; si libera el dólar, la inflación explotará; y si congela los retiros, desatará el pánico. Mientras tanto, Caputo sigue rematando activos como un jugador que apuesta sus últimas fichas en una ruleta perdedora.

Las reservas negativas ya rozan los USD 12.000 millones, los ahorristas huyen, y el mercado desconfía. El ajuste no solo no funciona, sino que acelera la debacle. La pregunta ya no es si el modelo es viable, sino cuánto tiempo más podrá sostenerse antes del próximo estallido.

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