La hermana del presidente sigue sin encontrar candidato para la lista porteña de La Libertad Avanza. Pettovello rechazó la oferta y la desconfianza interna crece.
El desgaste del oficialismo, la falta de figuras y la incertidumbre sobre el futuro del espacio dejan a Karina Milei sin opciones para la legislatura porteña. Pettovello, Bullrich, Nik y Boggiano ya dijeron que no. La crisis en la cúpula del poder libertario se profundiza.
El armado electoral de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires está en crisis. Karina Milei, autodenominada «El Jefe» y principal armadora política del espacio, se encuentra en una encrucijada: nadie quiere encabezar la boleta para la legislatura porteña. A medida que se acercan los plazos para definir candidaturas, las negativas se acumulan y la incertidumbre crece en la cúpula del mileísmo.
El último rechazo vino de Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano y una de las figuras más visibles del gobierno de Javier Milei. Pese a que su nombre había sido evaluado en las encuestas del oficialismo, Pettovello dejó en claro que no está dispuesta a abandonar su ministerio para aventurarse en una candidatura legislativa. Su negativa es un golpe duro para Karina, que sigue sin poder consolidar un armado competitivo en CABA.
La falta de un candidato de peso para encabezar la lista porteña expone la debilidad de un gobierno que, a pesar de su retórica de “revolución libertaria”, no logra conformar una estructura política sólida. Pettovello no es la única que rechazó la propuesta. La lista de negativas incluye a Federico Sturzenegger, a quien Karina tanteó como posible candidato, pero que prefiere mantenerse en el gobierno con su proyecto de desregulación económica.
A esto se suma la resistencia de Patricia Bullrich, quien tampoco quiere dejar el Ministerio de Seguridad para competir en la Ciudad. La ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio considera que una postulación a la legislatura sería un retroceso en su carrera política y sospecha que el llamado forma parte de una estrategia del denominado «Triángulo de Hierro» para desplazarla del gabinete.
En su búsqueda de un outsider que le otorgue frescura y atractivo a la boleta, Karina Milei ya sufrió otras negativas resonantes. El dibujante Nik, ferviente admirador de Javier Milei, declinó la oferta para no caer en lo que él mismo define como «las viejas mañas de la política». Otro que rechazó la propuesta fue el economista Miguel Boggiano, parte del Consejo de Asesores de la presidencia, quien prefiere seguir influenciando el gobierno desde su rol actual antes que exponerse a la arena electoral.
El abanico de candidatos fallidos no termina ahí. Desde la Casa Rosada intentaron sumar nombres del mundo del entretenimiento y el empresariado, pero tampoco lograron convencerlos. Iván de Pineda, Horacio Cabak, Claudio Zuckovicki y Pierpaolo Barbieri fueron algunos de los sondeados sin éxito. Nadie parece estar dispuesto a inmolarse en la difícil tarea de representar al oficialismo en la Ciudad, donde el apoyo a La Libertad Avanza no deja de caer.
La falta de un liderazgo claro en CABA también pone de manifiesto las tensiones internas dentro del mileísmo. Karina Milei no quiere soltar el control absoluto del armado político, pero al mismo tiempo enfrenta una realidad cada vez más evidente: sin estructura, sin dirigentes propios y con un presidente que gobierna a través de redes sociales, la capacidad de seducción electoral de La Libertad Avanza se desmorona.
En este contexto, uno de los nombres que cobra fuerza es el de Manuel Adorni, el vocero presidencial. Sin embargo, Karina Milei se resiste a perder a uno de sus funcionarios más cercanos. La solución que barajan en la Casa Rosada es que Adorni asuma una candidatura sin dejar su rol de portavoz, algo similar a lo que hizo Juan Manuel Santoro en el gobierno de Alberto Fernández. Esta posibilidad, sin embargo, no está exenta de críticas, ya que exponer a Adorni en la contienda electoral podría debilitar aún más a un gobierno que ya tiene serias dificultades en la comunicación política.
La crisis de armado electoral en CABA es un reflejo de los problemas más profundos que atraviesa el gobierno de Milei. La retórica de «outsiders» y «anti-casta» que lo llevó al poder se enfrenta ahora con la crudeza de la realidad: sin estructura política y sin figuras con peso propio, el oficialismo queda atrapado en su propia precariedad. La negativa de Pettovello es sólo una señal más de que el experimento libertario empieza a mostrar fisuras irreparables.
Con la incertidumbre reinando en la definición de candidaturas y sin un candidato claro en el horizonte, Karina Milei enfrenta su primera gran derrota como armadora política. Lo que comenzó como una apuesta por renovar la política se convierte ahora en una demostración de su fragilidad. Sin dirigentes, sin candidatos y sin rumbo claro, La Libertad Avanza se tambalea antes de siquiera haber consolidado su poder.
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