Perdida Adolescencia

(Por Tavo Cibreiro) Incomoda, severa y necesaria. La deshumanización cruel del otre, la manosfera, desconocida para la mayoría de las y los adultos, y la masculinidad, habitada como una cualidad obligada para una porción importante de los adolescentes actuales, son algunos de los disparadores centrales de esta obra. Además, sorprendentemente, la serie consigue que empatices con algunos de los personajes inmediatamente.

A la vez, me resulta inevitable relacionar lo “narrado” en esos duros cuatro capítulos, con la realidad política que vivimos hoy en Argentina y el mundo. Ese escenario donde la satisfacción individual es el punto de partida a la justificación de cualquier acción o pensamiento.

Esa misma realidad que nos “invita” a poseer cosas, ya sean personas, relaciones u objetos, y a construir una reputación en las redes sociales. Hay un “aspiracional” estereotipado que confunde a las y los pibes. ¡Ser adolecente hoy es una trampa! Tal vez, siempre lo haya sido, sin embargo, creo, la digitalización de nuestras vidas, ha multiplicado todo varias veces.

Una trampa, claro, creada y potenciada por un sistema insaciable desde siempre y manejado por adultos. Si a esto, le sumamos las ausencias en el proceso madurativo de las y los pibes, la insatisfacción se vuelve una pandemia perturbadora, capaz de modificar cualquier conducta.

Ese resultado intenta, con un ejemplo que al principio parecería exacerbado, para comprender luego que no lo es, mostrarte “Adolescencia”.

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