Renault Alaskan: Anuncian el fin de la producción de la pick-up en Córdoba y expone la falta de rumbo del gobierno de Milei

La decisión de Renault Argentina de discontinuar la fabricación de la Alaskan en su planta de Santa Isabel marca un nuevo retroceso en la industria automotriz nacional. Con Nissan convirtiéndose en un simple importador y la producción local perdiendo otra línea de fabricación, la política económica del gobierno de Javier Milei vuelve a demostrar su falta de rumbo y su desinterés por sostener el empleo y la soberanía productiva.

El anuncio de Renault Argentina sobre el fin de la producción de la pick-up Alaskan en noviembre de 2025 es una muestra más del deterioro de la industria automotriz nacional. La noticia llega tras la decisión de Nissan de abandonar su rol como terminal automotriz en el país y concentrarse exclusivamente en la importación de vehículos desde México. Este doble golpe no solo significa la desaparición de una línea de producción local, sino también la pérdida de empleo y la desindustrialización acelerada en un sector clave para la economía argentina.

La Alaskan nació como parte de una alianza entre Renault, Nissan y Mercedes-Benz, que buscaba establecer a Córdoba como un polo productivo de pick-ups para la región. Sin embargo, el contexto económico adverso, las políticas de apertura indiscriminada de importaciones y la falta de incentivos para la industria hicieron que el proyecto se desmoronara. Mientras Nissan trasladará la producción de su Frontier a México, la Alaskan se extinguirá sin una alternativa viable para su continuidad.

La decisión de las automotrices no es un hecho aislado. La retracción de la actividad industrial es una constante bajo la gestión de Milei, quien ha convertido a la Argentina en un mercado cada vez más dependiente de la importación y menos competitivo en términos de producción local. El esquema de «libre mercado» que pregona el gobierno ha demostrado ser una vía rápida hacia la desintegración del aparato productivo nacional, con consecuencias devastadoras para el empleo y la economía en general.

En un contexto donde la industria necesita previsibilidad y políticas de fomento para el desarrollo, el Ejecutivo ha optado por profundizar el ajuste y la eliminación de incentivos productivos. Esto ha llevado a que multinacionales que antes apostaban por la fabricación en Argentina busquen alternativas en países con reglas de juego más claras y un horizonte económico menos incierto.

Renault Argentina, en sus declaraciones, dejó en claro que la Alaskan había sido concebida como parte de un acuerdo con Nissan, cuya vigencia se extendía hasta 2025. Sin embargo, ante la decisión de la automotriz japonesa de cerrar su línea de producción en Córdoba, Renault optó por no buscar alternativas para la continuidad del modelo. Así, la pick-up que alguna vez fue presentada como una apuesta fuerte para la industria local quedará en el recuerdo como un proyecto fallido en un país que se aleja cada vez más del desarrollo productivo.

El golpe a la industria automotriz no es un hecho menor. Se trata de un sector que, históricamente, ha sido un motor de empleo y desarrollo tecnológico. La decisión de abandonar la producción local para favorecer la importación es un reflejo del modelo de país que propone Milei: uno sin industrias, sin trabajo y dependiente de las reglas impuestas por las grandes corporaciones internacionales.

La Alaskan pudo haber sido un símbolo de crecimiento y consolidación de la industria automotriz argentina. En cambio, su desaparición es la evidencia de un gobierno que prioriza los intereses de los grandes importadores por sobre la producción nacional. La pregunta que queda es cuál será la próxima fábrica en cerrar y cuántos puestos de trabajo más se perderán en el altar del ajuste y la desindustrialización.

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